Todo comenzó en el año
1986 en la Piazza di Spagna
en Roma, cuando varios manifestantes
protestaban por la apertura
de un Mc Donald´s, junto
a la famosa escalinata. Allí
estaba liderando la comitiva
Carlo
Petrini, el sociólogo
especializado en gastronomía
que abanderó las protestas,
defendiendo que la elaboración
rápida de los alimentos
choca de frente con la cocina
tradicional, mucho más
lenta en su preparación,
pero con más sentimiento
y sabiduría y basada
en la biodiversidad.
El
movimiento Slow
Food, cuyo símbolo
es un caracol fue lanzado por
Carlo Petrini en 1986 como protesta
ante la fast food, muchas veces
sinónimo de la comida
basura.
Carlo
Petrini, escritor italiano y
activista de la gastronomía
con conciencia, ha creado una
Universidad de Ciencias Gastronómicas
en la localidad piamontesa de
Bra, donde nació. Se
trata de un centro que difunde
un entendimiento multidisciplinar
de la comida y de sus producción
y plantea una renovación
de la agricultura. El movimiento
impulsa encuentros temáticos
como el Slow Fish (pesca sostenible)
o el Slow Cheese (quesos).
Los
seguidores del movimiento Slow
Food practican la denominada
Eco-gastronomía.
La gastronomía vinculada
a las tradiciones del territorio,
donde se protegen las materias
primas que actualmente están
desapareciendo. El compromiso
ecológico de la mano
de la buena gastronomía
y del placer alimentario. Ese
fuerte compromiso con la sostenibilidad
implica practicar una agricultura
menos intensiva y más
limpia, defender la biodiversidad
alimentaria, la cocina familiar
y el patrimonio gastronómico
de las regiones.
Algunos
de sus objetivos son los de
recuperar y catalogar sabores
olvidados y productos excelentes
en peligro de extinción.
En
España algunos de ellos
son la alubia de Tolosa, el
azafrán de Jiloca,
la cebolla morada de Zalla,
la escanda asturiana (1) ,
el cerdo vasco, los guisantes
lágrima de costa de
Guipuzkoa, el millo (maíz)
corvo, las mongetes de Ganxet
(2), la ñora de Guardamar
del Segura (3), el queso de
oveja carranzana cara negra,
la sal salina de Añana
y el vino malvasía
de Sitges.
Es
importante poder elegir dedicar
más tiempo a la relación
con la comida, una comida buena,
limpia y justa. Mucho de esta
propuesta de Slow Food depende
de la voluntad y sensibilidad
de cada persona y de lo que
a ésta le importa su
salud y la del medio ambiente.
(1)
- La
escanda es un cereal
de invierno que se ha cultivado
en Asturias desde época
de los astures hasta nuestros
días, aunque en la
actualidad de forma muy reducida.
Hasta principios del siglo
XX fue uno de los principales
cereales panificables, junto
con otros dos cereales de
invierno, el trigo y el centeno.
(2)
La mongeta
del ganxet es una judía
blanca muy fina al paladar,
genuina de la comarca del
Maresme, en el litoral catalán,
y también propia del
Vallès Oriental y del
Occidental. Se desconoce su
origen y hasta hace pocos
años era un producto
más de lapagesia, que
sólo las cultivaba
para consumo propio. Pero
a pesar del retroceso de la
agricultura, las mongetes
del ganxet han aumentado su
producción gracias
al prestigio que han adquirido
en los últimos años.
(3)
El pimiento
ñora es pequeño,
redondo, perfumado, se seca
al sol después de haber
nacido y crecido en la arena
de las dunas de Guardamar,
al lado del mar y las salinas,
donde permanece hasta su completa
deshidratación, ayudado
por el efecto invernadero
que se produce en las áreas
de cultivo, momento en que,
apiñados en ristras,
van al mercado, produciendo,
en los puestos donde se exhiben
- en vibrante espectáculo
- rojo y anaranjado - de luz
y de color.