Los platos
de toda la vida, un buen guiso
de patatas, una exquisita paella
marinera, un contundente plato
de carne o un rico postre de
repostería clásica.
Comer bien es apostar por los
primeros, platos, segundos y
postres tradicionales.
La
cultura gastronómica
española, símbolo
de nuestra tradición,
ha sido transmitida al calor
de lumbres y fogones de generación
en generación.
La cocina tradicional es parte
de nuestro patrimonio cultural,
un verdadero tesoro gastronómico,
que debemos aprender, preservar,
valorar y transmitir.
Los
mejores productos tradicionales,
de gran arraigo en la gastronomía
española, por su calidad
y sabor constituyen la base
alimentaria.
Para
disfrutar de una alimentación
sana es conveniente hacer uso
de nuestros mejores productos
alimentarios, los productos
estrellas de la cocina española.
Para ello podemos guiarnos por
losproductos con denominación
de origende España
e introducirlos en la cocina
diaria siempre buscando una
dieta sana y equilibrada.
Cocina
española
La
gran diversidad cultural de
la que disfruta España
hacen que la cocina se convierta
en un crisol de influencias
de gentes, pueblos y costumbres
de distintas zonas geográficas.
A
escala global, continuamente
nos llegan nuevas recetas de
las más diversas procedencias,
diferentes y originales, reflejo
gastronómico de la riqueza
cultural del mundo en que vivimos.
La
buena cocina y el amor por la
buena mesa ha de conocerse y
preservarse, no solo por su
excepcional valor cultural sino
por la indispensable práctica
de una alimentación correcta
(sana) y equilibrada para poder
gozar de una buena salud.
Es
por ello que la educación
alimentaria en los colegios
y en las familias es fundamental
para el conocimiento de nuestra
gastronomía y para la
adopción de un modo de
alimentación adecuado.
Mediante
programas de educación
nutricional las gentes pueden
aprender a reconocer y practicar
una dieta equilibrada para poder
mantener y preservar la salud
con la ayuda de los alimentos
y la cocina.
Nuestro
portal de
gastronomia española
trata de contribuir en la labor
divulgativa del riquísimo
acervo cultural gastronómico
español y también
invitar a todos a disfrutar
de la buena cocina española.
Una
clasificación de la cocina
española atendiendo a
la localización geográfica
podría ser la siguiente:
1.-
Cocinas del Cantábrico:
Asturias, Cantabria, Galicia
y País Vasco.
El mar Cantábrico
muestra todavía la
proverbial riqueza de sus
aguas y proporciona la monumental
merluza de pincho, la suculenta
carne de rape, el atún
blanco, el boquerón
(llamado anchoa entre los
vascos), la sardina o el chicharro...
2.-
Cocinas del Mediterráneo:
Baleares, Cataluña.
Comunidad Valenciana, Murcia.
Cuatro cocinas que se asoman
a las aguas del mar Mediterráneo,
contribuyendo a la rica despensa
de la cocina mediterránea.
En ella, se combina el marisco
con las verduras, las legumbres
y el pescado, proporcionando
un panorama gastronómico
excepcionalmente rico...
3.-
Cocinas del Sur: Andalucía,
Canarias, Ceuta, Extremadura,
Melilla.
Al sur se encuentra Andalucía,
con sus numerosas cocinas,
tan variadas y con personalidades
tan diferenciadas (cocina
del litoral, cocinas del interior...)
Extremadura
es tierra de transición
entre la cocina castellano-leonesa
y la cociana andaluza y epicentro
de una de las rutas gastronómicas
con más carácter
de la gastronomía española:
La del cerdo ibérico.
Las ciudades autónomas
de Ceuta
y Melilla
proponen el mejor ejemplo
de mestizaje culinario de
la cocina española.
Las Islas
Canarias supone
una de las propuestas culinarias
más sorprendentes y
llamativas del panorama gastronómico
español. Por sus puertos
han pasado y pasan los productos
llegados del nuevo continente
americano...
4.-
Cocinas del interior: Aragón,
Castilla-La Mancha, Castilla
y León, La Rioja, Madrid,
Navarra.
Las regiones del interior
de la Península nos
proponen un recorrido gastronómico
que nos llevan desde el Pirineo
a las llanuras manchegas,
de la frontera portuguesa
a las sierras del Maestrazgo.
Un mosaico de paisajes, productos
y cocinas que se nutren de
la diversidad para presentar
un muestrario extraordinariamente
variado.