Una
clasificación de la cocina
española atendiendo a
la localización geográfica
podría ser la siguiente:
1.-
Cocinas del Cantábrico:
Asturias, Cantabria, Galicia
y País Vasco.
El mar Cantábrico
muestra todavía la
proverbial riqueza de sus
aguas y proporciona la monumental
merluza de pincho, la suculenta
carne de rape, el atún
blanco, el boquerón
(llamado anchoa entre los
vascos), la sardina o el chicharro...
2.-
Cocinas del Mediterráneo:
Baleares, Cataluña.
Comunidad Valenciana, Murcia.
Cuatro cocinas que se asoman
a las aguas del mar Mediterráneo,
contribuyendo a la rica despensa
de la cocina mediterránea.
En ella, se combina el marisco
con las verduras, las legumbres
y el pescado, proporcionando
un panorama gastronómico
excepcionalmente rico...
3.-
Cocinas del Sur: Andalucía,
Canarias, Ceuta, Extremadura,
Melilla.
Al sur se encuentra Andalucía,
con sus numerosas cocinas,
tan variadas y con personalidades
tan diferenciadas (cocina
del litoral, cocinas del interior...)
Extremadura
es tierra de transición
entre la cocina castellano-leonesa
y la cociana andaluza y epicentro
de una de las rutas gastronómicas
con más carácter
de la gastronomía española:
La del cerdo ibérico.
Las ciudades autónomas
de Ceuta
y Melilla
proponen el mejor ejemplo
de mestizaje culinario de
la cocina española.
Las Islas
Canarias supone
una de las propuestas culinarias
más sorprendentes y
llamativas del panorama gastronómico
español. Por sus puertos
han pasado y pasan los productos
llegados del nuevo continente
americano...
4.-
Cocinas del interior: Aragón,
Castilla-La Mancha, Castilla
y León, La Rioja, Madrid,
Navarra.
Las regiones del interior
de la Península nos
proponen un recorrido gastronómico
que nos llevan desde el Pirineo
a las llanuras manchegas,
de la frontera portuguesa
a las sierras del Maestrazgo.
Un mosaico de paisajes, productos
y cocinas que se nutren de
la diversidad para presentar
un muestrario extraordinariamente
variado.